Economía Social y Solidaria

 

Desde ATI reconocemos y asumimos la necesidad de integrar el ámbito económico a la acción política institucional desde un enfoque social y solidario que permita de manera conjunta con otras organizaciones, generar transformaciones sustanciales en el modo de entender la vida y las relaciones sociales excluyentes que ha consolidado el modelo hegemónico. 

Entendemos que toda economía es social en cuanto se genera a partir de la interacción entre personas y las instituciones y estructuras que ellas generan, no puede existir como una entidad con vida propia e independiente de todos los demás ámbitos de la vida. Hacer economía va mucho más allá que hacer dinero o participar en el mercado de bienes y servicios, es saber “administrar la casa” para garantizar la satisfacción material y espiritual de la vida, en el hoy y para el mañana. Tiene que ver también con las formas de hacer: en el qué y cómo producir, distribuir y consumir, en la forma en que trabajamos; por tanto al plantear una economía social se hace referencia a un planteamiento teórico específico y a una forma de trabajo colectivo. No puede haber otra economía sin democracia y no puede haber democracia sin otra economía.

Además de reconocer las dimensiones sociales de la economía, le apostamos a una economía solidaria, lo cual implica asumirla como un vector de cambio que construye formas de vida contra – hegemónicas y que puede llegar a ser un proyecto de sociedad. Se trata de experiencias plurales desde la cooperación activa de la población hacia la generación de nuevos sistemas de democracia participativa para la superación de la democracia delegataria o representativa.

Algunos elementos desde los cuales caracterizamos la economía social y solidaria – ESS son:

  1. Implica la construcción progresiva de relaciones sociales basadas en la cooperación, reciprocidad, confianza, equidad y lealtad, llenando de contenido en la prácticaa la justicia, el derecho a la diferencia étnica, de género y generacional. Parte de la diversidad  y responde a necesidades específicas por lo tanto no se convierte en un único modelo de acción sino en una apuesta política, plural y multidiversa.
  2. Coloca por encima del dinero y la concentración de poder, a la vida, como esa unión indisoluble de la naturaleza y el ser humano.
  3. Generaotras formas de relacionamiento para la producción y el consumo de bienes y servicios que busca fortalecer a las personas y no a los capitales, valora la vida y el trabajo, reconoce la individualidad, las capacidades, motiva la autoconfianza y la confianza en los demás. Exige ética, transparencia, participación, equilibrio en las relaciones y acceso a los conocimientos e informaciones. 
  4. Busca la superación del capitalismo a partir del trabajo colectivo organizado y de la construcción o fortalecimiento de movimiento, con toma de decisiones conscientes y responsables frente a la forma de producir y distribuir la riqueza.
  5. Aplica calidad en la producción y calidez en las relaciones lo cual coloca en el centro de los factores de producción el factor C, el factor Comunitario. Este factor hace alusión a la comunidad, colaboración, coordinación, colectividad que permite la construcción y apropiación colectiva de conocimiento científico y tradicional, de técnicas y de tecnologías adecuadas.

Aunque en nuestro actual contexto la economía solidaria tiene su cuna en la economía popular e informal, no toda actividad de la economía popular es necesariamente solidaria. Requiere esta de elementos asociativos, colaborativos y de un referente de cambio para trascender de una actividad paliativa de subsistencia o sobrevivencia a una propuesta alternativa de trasformación y crecimiento humano en equilibrio dinámico con la naturaleza.

Desde ATI asumimos la economía solidaria como el proceso politíco de construcción territorial y de realización social de los derechos de los pueblos, en cuanto su soberanía y autodeterminación para la superación del capitalismo.

En tal sentido no se trata de una propuesta anti-mercado, porque la escala de los intercambios que se requieren para hacerla sostenible sólo puede alcanzarse mediante mercados regulados y liberados del monopolio. Tampoco se trata de una propuesta anti-Estado, porque requiere que la economía pública sea imbuida de los valores de la economía ética y moral, cambiando de signo sus procesos de reforma, fortaleciéndose al democratizarse junto con los sistemas de representación política y social, y poniéndose al servicio de las mayorías a las que pretende representar.

Esta propuesta debe abrirse, enriquecerse y rectificarse en los procesos de aprendizaje y diálogo continuo, mientras participamos activamente en la transformación de la realidad, mientras atendemos las gravísimas emergencias en que nos ha sumido el neoliberalismo, superando la mera acción reactiva, paliativa y fragmentaria para pasar a actuar dentro un marco estratégico que oriente las decisiones colectivas.

Por tanto enfocamos nuestras acciones hacia el fortalecimiento de organizaciones locales de ESS (incluyendo a ATI) y hacia la articulación regional y global, a través de redes y alianzas, de las apuestas políticas que superen la fragmentación y posicionen nuevas formas económicas y sociales como alternativas de vida a largo plazo.