Género

 

La Perspectiva de Género en ATI

La comprensión de las injusticias en su dimensión socioeconómica y simbólica, se encuentra orientada por una reflexión acerca de la Perspectiva de Género como una categoría que atraviesa no solo a las personas de manera individual, sino a las organizaciones como ente colectivo, escenario en el cual es necesario profundizar en “el reconocimiento de la diferencia” como una posibilidad que otorga esta perspectiva visibilizando las resistencias de tipo social, étnico, de clase y/o generacional y las oportunidades de generar una integración como personas desde la particularidad.

De acuerdo con Nancy Fraser[1], las injusticias e inequidades se derivan por un lado, de la injusticia socioeconómica,  visible en la marginación económica esto es, cuando existe una mala o indeseable remuneración por el trabajo que realizan las personas, o es negada toda posibilidad de acceder a un trabajo remunerado y la privación de los bienes materiales indispensables para llevar una vida digna.

Y por otro lado, se derivan de la injusticia cultural o simbólica, es decir, aquella injusticia que está arraigada en los patrones sociales de representación, interpretación y comunicación. Los ejemplos de este tipo de injusticia incluyen la dominación cultural, como la consideración que la discriminación e incluso, en algunos casos  la violencia hacia las mujeres es normal, o acciones como el no reconocimiento  y el irrespeto, relacionado con el hecho de ser calumniado o menospreciado habitualmente en las representaciones culturales públicas estereotipadas o en las interacciones cotidianas.

El abordaje de las masculinidades se hace cada vez más necesario  y pertinente, es una tarea que algunos hombres sensibles a la problemática y también muchas mujeres, han venido haciendo tanto desde lo teórico-conceptual como desde lo metodológico, lo práctico y lo político; siendo conscientes de la realidad de un mundo construido sobre el patriarcado que deja como producto hombres despojados de humanidad a los que se les ha negado la expresión de sentimientos y pensamientos  que hoy son muy útiles si queremos vencer las expresiones de violencia que nos agobian a todos y todas.

Compartimos esta reflexión de Bourdieu: “Corresponde a los hombres situados en el campo de lo exterior, de lo oficial de lo público, del derecho de lo alto de lo discontinuo, realizar todos los actos a la vez breves, peligrosos, espectaculares, que como la decapitación del buey, la labranza, por no mencionar el homicidio o la guerra, marcan rupturas en el curso normal de la vida; por el contrario de las mujeres, al estar situadas en el campo de lo interno de lo húmedo, de abajo, de la curva y de lo continuo se les adjudican todos los roles domésticos, es decir privados y ocultos, prácticamente invisibles o vergonzosos como el cuidado de los niños y los animales, así como las tareas exteriores, que les son asignadas por la razón mítica, o sea las relacionadas con el agua, con la hierba, con lo verde, (como la escardadura y la jardinería) con la leche o la madera….. los más monótonos y los más humildes. Dado el mundo limitado en el que están constreñidas –la aldea, la casa, el idioma, los instrumentos-encierra las llamadas al orden, las mujeres solo pueden llegar a ser  lo que son… Están condenadas en todo momentos la apariencia de un fundamento natural a  la ya disminuida identidad que les ha sido socialmente atribuida”[2]

Es decir, la división y separación en una visión androcéntrica se legitima, en las mismas prácticas que determina y de esta forma también se encarga de negar a las mujeres oportunidad de desarrollar capacidad y decisión para transformar el mundo de lo privado, y de reconstruir su identidad también en lo público, así como al hombre lo mantiene lejos de la vida cotidiana y de los afectos y supeditado a controles sociales en su acción pública, de tal manera que solo se produzcan los cambios necesarios para el equilibrio social y político, de las relaciones de género y de poder.

El enfoque de género permite abordar, acercarse a la apropiación de lo cotidiano, de las diferencias de género y sus implicaciones en la vida particular y colectiva, se refiere a la interpretación, a la lectura del mundo y de las relaciones culturales, sociales y políticas en las cuales mujeres y hombres interactúan como sujetos de historia individual y colectiva. Se alimenta de apuestas políticas y desarrollos teóricos enfocados a los elementos que constituyen la democracia, el desarrollo y relaciones culturales que se esperan transformar.

Cuando hablamos de Equidad de Género  nos referimos a dar las mismas condiciones de trato y oportunidades a mujeres y hombres, de acuerdo a sus características o situaciones especiales (sexo, género, clase, etnia, edad, religión, discapacidad) La equidad de género es el proceso de ser justo con las mujeres y los hombres.

Para lograr la justicia, deben existir medidas para compensar las desventajas históricas y sociales que impiden a las mujeres y los hombres funcionar sobre una base equitativa, es decir, “dar a cada cual lo que le pertenece, reconociendo las condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano (sexo, género, clase, religión, edad), es el reconocimiento de la diversidad, sin que ésta signifique razón para la discriminación[3]

La Igualdad de Género, es la igualdad entre mujeres y hombres implica que puedan participar en el desarrollo político, económico social y cultural y beneficiarse de sus resultados, en igualdad de condiciones, de derechos, de responsabilidades y de oportunidades. También es otorgar la misma valoración al conocimiento, experiencia y valores de hombres y mujeres.

Respecto a este concepto, se considera que en el marco de buscar las mismas oportunidades de vida para mujeres y hombres, este significa: “igualdad de acceso a los recursos y al control de ellos, tanto para mujeres como para hombres,  igualdad de participación y poder de toma de decisiones,  igualdad de estatus legal, autonomía en la determinación de la forma de vida, libre de violencia, el desarrollo de normas y valores sociales que cuestionen la idiosincrasia y las formas de comportamiento patriarcales de poder”[4]

En este sentido, se puede decir que la equidad es el medio, mientras que la igualdad es el resultado de políticas, programas, instituciones y distribución de los recursos más equitativos.

La transversalización, es una estrategia para generar la igualdad de género en nuestras sociedades, que cruza las políticas públicas, los programas y proyectos e impulsa la participación ciudadana como el eje rector de las propuestas. La Transversalización de la Perspectiva de Género permite aproximarse al objetivo de justicia de género, así como en sus palabras, “cerrar las brechas entre la teoría y la práctica”.

La Perspectiva de Género la entendemos como una herramienta conceptual y metodológica que sirve para mostrar las diferencias entre mujeres y hombres, comprender profundamente su vida y las relaciones que se dan entre ambos, identificar las desigualdades, la violencia y la discriminación, y planear acciones para erradicarlas.

[1] Fraser, Nancy. Justicia Interrupta: Reflexiones críticas desde la posición post-socialista. Colección Nuevo pensamiento Jurídico.  Bogotá: Siglo del Hombre Editores. 1997. p. 17 – 54.

[2] BOURDIEU, Pierre. “La dominación masculina. Ed. Anagrama. Barcelona 1999, p. 45.

[3] CCIC-MATCH Cit. por Alfaro,M., (1999). En: Develando el Género. Elementos conceptuales básicos para entender la equidad. p. 31.

[4] Pan Para El Mundo (2007). Op., Cit., p. 5.