Seguridad, Soberanía, Autonomía Alimentaria y Derecho a la Alimentación

 

Las dinámicas actuales del capital amenazan seriamente el derecho a una alimentación adecuada. En el caso de Colombia, observamos una situación problemática en donde las comunidades indígenas, afro descendientes y campesinas están siendo despojadas de sus territorios, para ser entregados a monopolios y empresas trasnacionales. En tanto el gobierno de turno protege los intereses privados de unas minorías a través de la militarización y el abuso de la fuerza violando los derechos humanos y fragmentando los movimientos sociales, hechos que se traducen en la grave situación de inequidad y pobreza.[2]


Consideramos  y priorizamos la importancia de los procesos y movimientos sociales en la construcción de soberanías legitimas. En este sentido la autonomía alimentaria se convierte en un paso necesario para alcanzar la soberanía, como un hecho de autodeterminación, resistencia y lucha por la permanencia cultural de las comunidades. Para nosotros las estrategias nacionales de soberanía y las políticas de seguridad alimentaria tienen que surgir desde las experiencias locales y regionales de autonomía para potenciarlas y afianzarlas en una construcción de abajo hacia arriba.

El ejercicio de la Soberanía es una forma de resistencia pacífica frente a todos los factores y formas de desplazamiento y marginación que viven hoy las comunidades del campo, esta apuesta ha permitido a muchas comunidades enfrentar el hambre, el deterioro ambiental y económico que trae la guerra y la disputa por el territorio; permite mantener niveles de cohesión social, arraigo por la tierra y sentido de esperanza, sobre la aspiración de hacer respetar la tradición y el derecho a un desarrollo propio de las comunidades por encima de los intereses de los proyectos económicos e intereses políticos sobre el territorio, priorizando y respetando la permanencia física, cultural y económica de las comunidades, la conservación ambiental y la producción de alimentos sanos para la población, por encima de la destrucción del territorio en favor de producir y exportar materias primas, sembrar  agro combustibles, avanzar con la explotación minera, maderera y turística o para sostener la infraestructura de cualquier tipo a favor del desarrollo económico de la empresa privada.

El concepto de autonomía tiene un rango de acción concreto y reconoce el papel de las comunidades, de organizaciones locales y redes como autores de normas, de acuerdos y propuestas, que legitiman su poder de actuación y de interlocución con otros. A medida que las comunidades vayan construyendo su autonomía, se puede re-significar el sentido de lo público en aras de promover eficazmente la participación comunitaria y el control social para llegar a tener mayor fuerza en la incidencia.

De ahí que nuestra propuesta busque la construcción colectiva de una mirada crítica frente a las dinámicas del mercado que atentan contra la soberanía y autonomía alimentaria, al papel del Estado de cara a la realización del derecho para todos y todas, y por otro lado trabajando por el  fortaleciendo de los procesos organizativos que apunten hacia la concreción de circuitos agroalimentarios justos y solidarios.

En esta perspectiva, se busca articular de forma integral y armónica tres componentes como escalas de realización del Derecho a la Alimentación:

  1. Soberanía alimentaria, a través de análisis sobre las dinámicas que afectan  los territorios, la tierra (en cuanto su uso y tenencia), la territorialidad y acciones concretas para su construcción popular  y defensa.
  2. La autonomía, desde ejercicios organizativos que promuevan la construcción de circuitos agroalimentarios, en los cuales ATI asume un papel de fortalecimiento de los diversos eslabones que lo integran y a su vez centra su accionar en uno de ellos  promoviendo el consumo consciente y solidario y una conciencia crítica hacia el mismo.
  3. La promoción y defensa del derecho a la alimentación,  a través de la búsqueda de mecanismos de participación política, exigibilidad e incidencia de cara a los deberes y obligaciones del Estado en el cumplimiento del derecho.

Involucra también los derechos de la población civil a que en medio de los conflictos armados, no se utilice la restricción de la producción o el acceso a los alimentos como forma de control y amedrentamiento; con acciones como los retenes alimentarios[4] y usufructo forzado de los alimentos y bienes de la comunidad.  La situación de las poblaciones desplazadas o víctimas de la violencia es especialmente crítica, por cuanto han perdido su tierra y medios para producir o comprar sus alimentos, en la mayoría de los casos quedan dependiendo sólo de la asistencia alimentaria, sin que se asegure en un mediano y largo plazo mecanismos de generación de ingresos, la restitución de sus tierras y proyectos de desarrollo agropecuario.  En los procesos de retorno y recuperación de las poblaciones rurales afectadas por el desplazamiento, es indispensable que se incorporen estrategias de Seguridad Alimentaria que poco a poco recuperen la Autonomía alimentaria y el tejido social de estas comunidades, y que permitan avanzar en un futuro en la construcción de apuestas colectivas de Soberanía como derecho, forma de resistencia, reconstrucción de la vida y de desarrollo.  

Es muy importante, en estos procesos el reconocimiento y empoderamiento de las mujeres como productoras, custodias de las semillas, especies locales y conocimientos tradicionales, gestoras de los procesos organizativos y políticos de sus comunidades, donde se respete y garantice su acceso a factores de producción, medios de generación de ingresos, capacitación y espacios de participación y decisión, en especial para las mujeres en condición de vulnerabilidad por el conflicto y desplazamiento forzado, y en las mujeres cabeza de familia de los sectores más pobres del campo y la ciudad. En este mismo sentido, cobra cada vez mayor relevancia los procesos de formación e integración de los niños/as y jóvenes como herederos y a la vez hacedores de estas alternativas, permitiendo la innovación, dinámica y proyección de estos procesos de cambio y de generación de una cultura de la producción y consumo sano de alimentos.

Esta concepción de Soberanía Alimentaria[6], incorporando el requisito de asegurar permanentemente una alimentación en calidad, cantidad e inocuidad para todos/as, la cual tenga en cuenta factores como la edad, género, condición, clima, cultura y tradición.  Se reconoce, que se debe partir de la producción de la finca, los huertos urbanos y las localidades favoreciendo el intercambio y los mercados local y regional, pero también que se depende de las condiciones del mercado y la producción externa.  

La cuestión radica en saber cuáles son las lógicas, valores y concepciones con las que se toman las decisiones a la hora de sembrar, consumir, vender y comprar, junto con los temas del desarrollo personal y de equidad de género y generacional cobra valor el concepto de Autonomía alimentaria

La Disponibilidad alimentaria tiene que ver con la generación permanente de condiciones que permitan la producción suficiente de alimentos a corto, mediano y largo plazo,  evitando de esta manera cualquier amenaza de escasez de comida. Este elemento está relacionado con el mantenimiento de una oferta sostenida de alimentos en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos y las comunidades.

Acceso a la alimentación.

Aunque el elemento de la Disponibilidad es muy importante, lo cierto es que el problema del hambre y la malnutrición en Colombia y el mundo usualmente se relaciona con las dificultades que viven diariamente las familias para acceder a los alimentos. En Colombia, al igual que en la mayoría de países del mundo, no sufrimos problemas de escasez de alimentos, pero aún así el hambre se encuentra bastante presente en nuestra vida diaria. La pregunta que nos asiste necesariamente es: ¿de qué nos sirve una óptima producción de alimentos si no podemos obtenerlos?  

Por lo anterior, el elemento del Acceso a la alimentación resulta de una inmensa importancia. El Acceso a la alimentación puede definirse como la posibilidad efectiva de los individuos y las comunidades para obtener los alimentos disponibles en formas que sean sustentables y que no dificulten el goce de otros derechos humanos.

Calidad alimentaria.

 

En los últimos años la consideración acerca de la calidad de los alimentos ha tomado una mayor relevancia si se le compara con épocas anteriores. La pregunta por la calidad de la comida que consumimos resulta ineludible en nuestros días cuando nos referimos al derecho humano a una alimentación adecuada.

Aunque pareciera suficiente caracterizar el derecho a la alimentación a partir de la Disponibilidad y la Accesibilidad de la comida que consumimos, lo cierto es que no resulta razonable tener comida disponible y acceder a ella si consumimos alimentos que van a causar daños a nuestra salud o si no contienen los nutrientes necesarios para que podamos realizar todas las labores que nos atañen y para que gocemos de una vida buena.

Aceptabilidad Cultural.

 

La Aceptabilidad Cultural de los alimentos puede definirse como el respeto de los hábitos alimenticios de los pueblos y las comunidades forjados culturalmente. Este elemento resulta muy importante ya que el tener alimentos disponibles, acceder a ellos y verificar su calidad, puede resultar insuficiente si contraviene las costumbres o las visiones de vida de los pueblos.   

 

LAS MUJERES Y EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

De acuerdo con el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el contenido esencial del derecho a la alimentación adecuada comprende, por una parte, la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de las personas, sin sustancias nocivas y aceptables desde el punto de vista cultural.

El análisis del contenido del derecho a la alimentación adecuada solo puede realizarse plenamente si se garantiza a todas las personas, la disponibilidad, la accesibilidad, la adecuada utilización biológica de alimentos inocuos, nutritivos y aceptables culturalmente y agua suficiente salubre y aceptable[9]

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, ratificada por Colombia mediante la Ley 51 de 1981, impone a los Estados la Obligación de tomar, en todas las esferas, las medidas apropiadas para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de garantizar el ejercicio y goce de sus derechos humanos en igualdad de condiciones con el hombre.

En virtud de lo anterior, los gobiernos se encuentran obligados a garantizar a las mujeres una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia (art.12). Sin embargo, como bien lo ha señalado el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, la plena realización del derecho de la mujer a la salud exige que los Estados promuevan su derecho humano al bienestar nutricional durante todo su ciclo de vida- y no solamente durante el embarazo o la lactancia- mediante la ingestión de alimentos aptos para el consumo, nutritivos y adaptados a las condiciones locales

[2] Concepto construido con las organizaciones del Programa País en una jornada de trabajo realizada en el año 2007 y que es compartido por el equipo ATI.

[4] Consisten en no permitir la salida o ingreso de personas y suministros de  los territorios de las comunidades en medio de acciones bélicas, control o avanzada por parte de los grupos armados, causando desabastecimiento y situaciones de inseguridad alimentaria.

[6] Este concepto ha sido despojado de su verdadero significado por los organismos gubernamentales y los programas asistenciales, desde estas visiones no se tiene en cuenta la procedencia del alimento, la forma en que se produce y las características de los alimentos para ser acordes a las necesidades y condiciones fisiológicas, culturales y sociales de las personas. Una verdadera seguridad alimentaria requiere que todas las personas sin distinción, tengan disponibilidad, acceso físico y económico a los alimentos con calidad nutricional e inocuidad, de forma adecuada a las condiciones de cada persona y comunidad, conlleva a que la producción, transformación y mercadeo no generen mayores impactos ambientales

[8] Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales. Observación General N° 12. El derecho a una alimentación adecuada.

[10] Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. Recomendación General N°24. La mujer y la salud. Párrafo 7.

 

 

 

EA